Nodo libre
Frente al neoliberalismo: “Juventud, divino tesoro”Escrito por Víctor J. Maicas Safont Miércoles, 18 de Mayo de 2011 15:16

El límite llega cuando la avaricia de unos pocos provocan que una gran parte de la ciudadanía tenga poco o nada que perder
Durante estos días estamos comprobando, tal y como ya indiqué hace unas semanas en un artículo publicado en Bottup, titulado '¿Repercutirán las revueltas de los países árabes en la sociedad occidental?', que la gente tiene un límite, y sin duda ese límite se traspasa cuando la ceguera y avaricia de unos cuantos provocan que una gran parte de la ciudadanía tenga poco o nada que perder.
Cuando se llega a la madurez, muchas personas tienden a pensar que la juventud intenta ignorar todos los problemas para centrarse, básicamente, en su propio y único bienestar a través del divertimento y la despreocupación. Pero evidentemente, esto, además de no ser así, pienso que tampoco sería una regla que se pudiera aplicar a todas las generaciones de jóvenes por igual.
Como casi todos sabemos, es en tiempos de crisis cuando la mayoría de los integrantes de una sociedad, ya sean jóvenes o gente madura, se empiezan a cuestionar el porqué de muchas cosas, pero evidentemente, son precisamente los más jóvenes los primeros que se suelen rebelar o mostrar su gran malestar, puesto que, por regla general, nada o poco tienen que perder debido principalmente a que todavía no han conseguido una determinada posición económica estable y, además, sus esperanzas de futuro se ven seriamente amenazadas por el paro, la carestía de la vida y la ausencia de oportunidades reales para desarrollar una determinada actividad.Son precisamente los más jóvenes los primeros que se suelen rebelar o mostrar su gran malestar, puesto que, por regla general, nada o poco tienen que perder
Esto es algo que sucede cíclicamente en tiempos de crisis, tal y cómo la historia nos demuestra, pero sin embargo es tan sólo en determinadas ocasiones cuando el equilibrio definitivamente se rompe debido a la profundidad y gravedad de una determinada crisis, por lo que es entonces cuando se inician las revueltas y la demanda de responsabilidades a los gobernantes (por citar las más recientes y significativas, podemos recordar las revueltas de los años 60 o las que se originaron a finales de los años 80 en los países de la Europa del Este).
Así pues, y tras la bonanza económica de la última década (una bonanza ficticia, que sin duda nos ha llevado al deterioro actual), las últimas generaciones de jóvenes, contagiadas precisamente por esa bonanza, no se han preocupado demasiado por averiguar realmente el porqué de las cosas, muy al contrario de lo que parece que está empezando a sucederle a esta nueva generación de jóvenes que, marcados por el paro y la constante degradación y precariedad social, están comenzando a exigir explicaciones y, sobre todo, responsabilidad a esos gobernantes que poco o nada les han ofrecido (no hay más que fijarse en Túnez, Egipto y otros países de la zona, pero también en esas primeras protestas que ya se han producido en Francia, Reino Unido y ahora, aunque de momento es quizá sólo el principio, en nuestro propio país).
Sin lugar a dudas, es la necesidad y esa sensación de no tener nada que perder la que mueve finalmente al ser humano a rebelarse, pero si a eso le sumamos esa innata y eterna ilusión de la juventud por conseguir un mundo mejor, entonces entenderemos que son precisamente los jóvenes los que casi siempre han destapado la caja de los truenos para conseguir sociedades más justas pidiendo responsabilidades al gran poder.Si a eso le sumamos esa innata y eterna ilusión de la juventud por conseguir un mundo mejor, entonces entenderemos que son precisamente los jóvenes los que casi siempre han destapado la caja de los truenos
Sí, la juventud es ese divino tesoro que muchos, aún estando ya en la madurez, nos resistimos a perder aunque sólo sea de forma mental y no física, pero sin duda, son las nuevas generaciones de jóvenes las que conseguirán realmente hacer frente a todos aquellos que han menospreciado su verdadero poder.
Y si todavía son muchos los que no piensan de esta forma, les sugiero que analicen en profundidad ese nuevo lema que ya está empezando a circular en las redes sociales y que más o menos se podría interpretar así: "Somos jóvenes, no nos habéis ofrecido nada… ni siquiera esperanza, y ahora, sin duda, lo queremos todo".
Víctor J. Maicas es escritor

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